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HISTORIA: FOSTER Y TRIMP

Los entrenadores hemos intentado siempre encontrar alguna forma de medir la carga de los entrenamientos. Una fórmula que integre todo, que sirva para comparar entre varios entrenamientos del mismo atleta y ya puestos que pudiera compararse con más gente o más deportes.

A partir de la medición de las horas de entrenamiento o  los Kms recorridos, fueron surgiendo fórmulas que intentaban ser más precisas.

Así surgieron las fórmulas de Foster y Banister. La fórmula de Foster se trata de la multiplicación de la intensidad (un número en una escala de  1-10) por la duración en minutos del ejercicio. La fórmula de Banister (TRIMP) trata de la multiplicación de las pulsaciones medias de la sesión por el tiempo en minutos.

Por supuesto, ambas tienen claros inconvenientes. Es posible sacar la misma puntuación con intensidades y duraciones distintas, pero en algunos casos con bastante menos exigencia física. Dan  prioridad al tiempo frente a la intensidad, haciendo que las sesiones largas y poco intensas consigan muchos más puntos que sesiones intensas y cortas. Además, presentan el inconveniente se subjetividad (Foster) y las inconsistencias y variaciones en la medición de la FC (Banister).

TSS

Ya en el siglo XXI, Andrew Coggan diseña la fórmula TSS, que trata de integrar la potencia media realizada con el tiempo y el umbral de potencia del ciclista, dando unos valores donde 100 equivaldría a 1hora a tope.

TSS = duración (h) x IF^2 x 100;

IF (Factor de Intensidad) = Potencia Normalizada / Potencia FTP

Quizá por ser la primera fórmula basada en la potencia y exclusiva para ciclismo, su uso se ha extendido ampliamente dándole una gran reputación. Sin embargo, su validez no ha sido probada científicamente.

Es una buena métrica de iniciación, puede medir a grandes rasgos el esfuerzo realizado en un entrenamiento o carrera, pero falla en algunos aspectos:

-Sigue priorizando volumen frente a intensidad. Por ejemplo, 2h al 70% de FTP (ritmo de fondo) darían 98 puntos, algo similar a hacer 1hora a tope (según TSS). Algo claramente incorrecto si tenemos en cuenta el desgaste y la fatiga que dejan en el cuerpo ambos entrenamientos.  En cambio, hacer 30’ al 120% de FTP (algo inhumano si no lo acumulamos  a base de series), solo daría 72 puntos.

– La duración tiene carácter lineal en TSS. Sin embargo, sabemos que hacer 4 horas de entrenamiento es más del doble que hacer 2, en términos de fatiga. Por tanto, se debería ponderar la duración.

– El algortimo de potencia normalizada no tiene tampoco ninguna base científica, pudiendo cometer bastantes fallos. Sobretodo, aumenta demasiado con los esfuerzos intensos de menos de 1 minuto, a veces dando valores mucho mayores de lo que se podría conseguir a potencia constante.

– Trata a todos los atletas por igual. Sin embargo, no es lo mismo hacer 4 horas a ritmo fácil para Froome que para un cicloturista cualquiera. Los depósitos de glucógeno aumentados, y todas las adaptaciones aeróbicas del ciclista profesional hacen que para él, rodar por debajo de su umbral sea bastante menos fatigante que para un globerete, pese a tener el mismo IF.

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UTILIDAD Y FALLOS- TSS

Suelo utilizar con los ciclistas que entreno con medidor de watios una fórmula parecida a TSS, que pondera el tiempo, el nivel del ciclista y aumenta la importancia de la intensidad. Sin embargo, esta fórmula es simplemente observacional y no tiene gran importancia dentro de la planificación de los entrenamientos.

Pese a que este verano he estado intentando hacer una fórmula que ponderase todos los supuestos y midiese la carga del entreno de forma precisa, lo he tenido que dejar pensando que no es posible.

Si bien se podría crear una fórmula mucho mejor que TSS, integrando muchos más factores y con validez científica, seguiría sin servir para medir la carga del entrenamiento en una persona.

Hay muchos más factores que no se pueden medir (estrés, vida personal, estado de alimentación pre-intra-post entreno, entrenamiento días anteriores, etc…). Por tanto, la medición de la carga del entrenamiento son meros números que no nos van a servir para controlar de forma precisa las adaptaciones que genera el entrenamiento al deportista y la fatiga que le genera. Por consiguiente, todas las métricas como TSB, CTL, ATL… basadas en TSS a lo largo del tiempo, tienen el defecto de fábrica de TSS.

Parece que lo mejor, como siempre, es escuchar las sensaciones del deportista.

Si tenéis cualquier pregunta, por tonta que parezca, no dudéis en ponerla en “comentarios”. Muchas veces no me paro a explicar cosas que doy por sabidas pero que la mayoría de la gente no entiende. Gracias.

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